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el practicante

Artículos


Responsabilidad del practicante
por Bob Blackburn
Traducción al Castellano y adaptación: Gustavo Romano

Este artículo es muy interesante y enriquecedor. Consideré que era muy útil y en rigor de la verdad, me he sentido identificado en muchos de sus pasajes, por esta razón lo comparto a pesar de tener comentarios que pueden resultarnos incómodos.

Gustavo san

El término “Budô” es acerca de convertirse en lo mejor que cada uno puede. Usamos las artes marciales como nuestro método de hacerlo. Si siempre nos esforzamos por ser mejores, seremos estudiantes toda la vida, y esto es bueno. Aquí, algunas cosas para ayudar a ser mejores estudiantes.

1. Vacía tu taza.

Probablemente has escuchado este dicho antes. Una de las versiones más populares del origen de este dicho es:

“Un estudiante avanzado visitó a un maestro para preguntar sobre el Zen. Cada vez que el maestro hablaba el estudiante lo interrumpía con sus propias opiniones o asintiendo: “claro, claro, por supuesto Sensei” decía a cada frase y agregaba algunas propias. Entonces el maestro, cambiando repentinamente de tema, le ofreció un té al estudiante, quién lo aceptó gustoso. Cuando la taza se colmó el maestro continuó sirviendo té con total serenidad, derramándolo por todos lados. El visitante dijo entonces: -”Maestro! la taza está demasiado llena y el té se está derramando!”, al tiempo que sintiendo una mezcla de desilusión y sorpresa pensaba: “yo creía que este era un hombre de gran sabiduría, pero ni siquiera puede darse cuenta que está derramando el té”. El maestro, al notar esos pensamientos le dijo: -”La taza está llena, no hay espacio para más té. Como esta taza, tu mente está tan llena de tus propias opiniones, no hay espacio para algo nuevo. Si deseas probar este té, primero debes vaciar la taza.” El estudiante quedó sorprendido por la lección, y agradeció profundamente al maestro”.

Has venido a aprender: la mejor manera de hacerlo es olvidar “cuánto sabes o crees que sabes”. Si no tienes experiencia en artes marciales, puede ser más fácil, ya que si tienes alguna experiencia previa, tu lucha interior será mayor. Después de haber estudiado varios estilos diferentes, todavía tengo que recordarme a mí mismo “vaciar mi taza” y aprender y practicar el estilo particular que adopté. Si en la clase se propuso una técnica que ya sabes (o crees saber), debes concentrarte en pulir esa técnica, no debes realizar experimentos extraños; si quieres experimentar no utilices el tiempo de los demás. Acudiste a ese determinado Dojo para seguir a un determinado Maestro, si esto no es así o ha cambiado con el tiempo, lo mejor es que sigas tu camino y no trabes el trabajo de los demás con la búsqueda de técnicas mágicas: esto sólo enriquece tu ego. La próxima clase, esfuérzate por practicar de manera que sientas que estás aprendiendo algo por primera vez. Realízate muchas preguntas a ti mismo: ¿de dónde viene el comienzo de la técnica?, ¿estoy manteniendo la distancia adecuada?, ¿cómo puedo recuperar el control si no funciona?. Estas deberían ser suficientes para empezar, pero sería totalmente inútil si te quedas con tus propias respuestas sin acercarte al menos una vez en cada clase a preguntar cuál es la opinión de Sensei.

2. Trabajar con alumnos avanzados.

Una de las mejores maneras de aprender es trabajar con compañeros de mayor graduación o antigüedad. Me siento frustrado cuando durante una clase, los estudiantes se apresuran a encontrar a un amigo para realizar la técnica expuesta, y practicantes de mayor antigüedad quedan solos o son ellos quienes salen a buscar a los novatos!. Es cierto que es divertido trabajar con amigos, pero nunca faltará oportunidad para practicar con ellos también. El beneficio de trabajar con un estudiante avanzado, es llegar a ver su técnica y el movimiento una y otra vez. Al principio (los primeros años) tratamos de imitar hasta aprender la técnica, esta es la forma tradicional de trabajar nuestro interior en las artes marciales.

3. Trabajar con los estudiantes recién iniciados.

¿Qué pasa si tú eres una de las personas de mayor graduación o antigüedad? ¿acaso entrenas más que los otros? puede que sí, o tal vez no. En primer lugar no olvides que debes seguir puliendo la técnica. Tendrás que ajustarte un poco a la experiencia de tu compañero, pero siempre hay cosas que trabajar. En segundo lugar, ¿puedes explicar la técnica al practicante de menor experiencia si es necesario?, ¿en serio crees eso?, ¡qué pena por tí!. Explicar es más difícil de lo que parece. Pregúntale a quien escogiste como tu guía, tu maestro y verás que seguramente te dirá que él mismo sigue aprendiendo. Muchas veces observo a los estudiantes avanzados, mostrar sus “habilidades” y explicar hasta el detalle dónde colocar la mano, cómo girar, y hasta se animan a explicar el fin último de la técnica! . Esto verdaderamente me entristece y requiere de mi parte un gran esfuerzo por no abandonar el tatami. Son muchas las oportunidades en que me encuentro parado a corta distancia de dos practicantes que se encuentran trabados (o al menos uno de ellos) en algún aspecto de la técnica. En ese momento espero naturalmente que se aproveche mi proximidad y se me pregunte; sin embargo para mi sorpresa todo se resuelve entre ellos! Y lo triste es que la mayor parte de las veces en forma equivocada. Ya visto desde el punto en que se está violando una de las reglas principales de la etiqueta en el tatami: el Maestro está presente y es a él a quien hay que acudir frente a cualquier duda. Igualmente, de nuevo para mi tristeza, es cada vez más frecuente observar a los practicantes avanzados (aquellos en quienes se ha puesto tanto esfuerzo y que están en etapa de demostrar ya sus mejores logros) dedicarse a explicar y “dar sus clases particulares en la clase que le pertenece a Sensei”. Estos practicantes, paradójicamente se están alejando del Camino. Pero lo verdaderamente frustrante es que poco a poco van prestando mayor atención a lo físico confundiendo esto con la técnica en sí, olvidando o por lo menos no demostrando su crecimiento espiritual. Sólo se observa que su ego es el que crece, ya que no necesitan acercarse a Sensei para evacuar dudas, como si no las tuvieran. Si eres un practicante avanzado, realiza esta prueba: observa tu actitud durante una clase y fíjate cuántas veces solicitas la presencia de tu maestro, al menos para escuchar su opinión. En mi caso tengo que admitir que varios de mis alumnos avanzados hace tiempo que no se acercan más que para saludarme a la entrada o salida del Dojo. Observo detenidamente a cada uno y son los más avanzados los que cometen mayor cantidad de errores… “será porque sus tazas están muy llenas”… Esta actitud se une en el punto siguiente: En tercer lugar, observando a otros, puedes ver qué hacer y qué no hacer. Tal vez cometas los mismos errores que los otros. Tal vez cometes otros diferentes. Si sabes cómo corregirlos (y por lo tanto a ti mismo) debo pensar que tendrás un entendimiento profundo de la técnica, no sólo en su aspecto físico.

4. Mantén un diario de tu avance.

Esto no sólo es un buen método para reforzar lo aprendido, también puede ser utilizado para reflexionar sobre cómo te sientes física y mentalmente. Además, sería interesante que anotes en el diario cualquier pregunta que puedas tener. Éstas pueden ser cosas que puedes preguntar en una clase o en el momento que veas oportuno acercarte respetuosamente a Sensei. Tu entendimiento de las artes marciales seguirán cambiando durante el tiempo que te entrenes. Si sientes que retrocedes podrás reflexionar releyendo tu diario en días anteriores; de esta forma puedes observar cómo vas progresando.

5. La técnica del Acero.

Este es un dicho japonés acerca de cómo aprender. El maestro no puede enseñar tanto como mostrar la técnica. Depende de conocer la manera de resolverla por tu cuenta. Sin embargo, en los tiempos modernos no existen guerreros de tiempo completo que necesitan alguna enseñanza urgente. Pero la unidad para obtener más información deben seguir esta mentalidad. También tendrás un mejor entendimiento de la técnica. A veces esto se debe a que ahora sabemos cientos de formas en que la técnica no funciona.

6. La recuperación física.

La formación es, obviamente, una actividad física. Algunas clases son más difíciles que otras. Debes tomarte el tiempo para cuidar de tu cuerpo. Hidratación, comer adecuadamente, estirar, y descansar lo suficiente para equilibrar tu entrenamiento. Con sólo un tiempo limitado en la clase, el instructor no entrará en demasiados detalles. Por esta razón es tan importante que tomes la iniciativa y acudas a Sensei todas las veces que sean necesarias. Existe mucha información disponible en Internet, libros y revistas, muchas veces de dudoso origen ; pero las artes marciales no fueron concebidas de esta forma. La lectura (teniendo en cuenta la fuente) es muy enriquecedora. De todas formas si tiene una pregunta específica, debes hablar con tu instructor sobre la mejor manera de mantenerte en buena forma física.

7. Otros aspectos.

Tu físico es la parte de tu ser que te conecta con el mundo, y en la práctica diaria es el vehículo que utilizas para desarrollar cada técnica y tu aprendizaje en general. Pero detenerte sólo en tu aspecto físico te dejará siempre incompleto. Debes trabajar con el mismo empeño tu espíritu y tu mente; no olvides que decidiste seguir un camino, un “Arte”, no sólo un entrenamiento físico. Si algo de esto no es así, apresúrate a preguntarte si es Aikido el camino adecuado para ti!; es preferible que tomes la iniciativa y te acerques a tu Maestro para conversar sobre este aspecto y no que un día te encuentres con la sorpresa de la actitud inversa… no hay nada más incómodo para todos que sea Sensei quien se acerque a decirte que tu camino no está siendo el adecuado… Es verdad que este último comentario puede resultar duro y difícil de aceptar, pero es preferible que de forma urgente veas tu interior y te sinceres contigo mismo. Si tienes suerte y tienes un instructor responsable, no dejará que sigas perdiendo el tiempo si él observa que sólo te dedicas al aspecto físico o técnico. Existen muchas disciplinas que pueden completar tus necesidades de autodefensa, de seguridad interna, de técnicas de lucha callejera. Permíteme decirte que Aikido es mucho más que todo eso y si tu Sensei merece ser llamado de esa forma, te hará saber de una u otra forma que estás equivocando el Camino.

“Nunca olvides que es la responsabilidad de todo instructor, no sólo cuidar y velar por el crecimiento de sus estudiantes, sino además cuidar la esencia del Aikido. Seguramente él no tendrá reparos en invitarte a seguir tu camino en otro lado si es necesario. Eres tú y solamente tú quien puedes demostrar que tienes lo necesario para ser aceptado como guerrero del Arte de la Paz”.

“No olvides esto ni reniegues, ya que algún día serás tú quien pretendas estar a cargo de un grupo de estudiantes que esperarán (con suerte) mucho de ti.”


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